TEXTS

André Stock

Este ensaio foi apresentado no âmbito do Proyecto Herméneutica (proyectohermeneutica.sociales.uba.ar) na “VI Jornadas Internacionales de Herméneutica,  Figuras y texturas de Nuestramérica”, entre 11 e 12 de Julho de 2019, na Facultad de Ciencias Sociales da Universidad de Buenos Aires (UBA) – com a presença dos colecionadores; André Stock é colecionador de arte, consultor e Mestre e Doutor em Filosofia pela PUC-Rio. Vive e trabalha no Rio de janeiro.

 

“Quien tiene como única preocupación mantener la propia vida,
lanza el desorden en las grandes relaciones humanas”.
Confúcio.

 

La Colección Calmon-Stock de arte contemporáneo, situada en la ciudad de Rio de Janeiro, más específicamente en el departamento de los coleccionistas en la Lagoa Rodrigo de Freitas, reúne más de 300 obras de arte que ensayan presentar un panorama de la producción contemporánea de Brasil de principios del año 2000 hasta los días de hoy. La colección, inicialmente privada – y comprendiendo dos décadas de coleccionismo – se hizo pública cuando en 2017 los coleccionistas decidieron editar un libro impreso y online del conjunto. Llamado por Omar Salomão y Fernando de La Rocque, artistas que hicieron su curaduría, de “Cuerpos, letras y algunos animales“, el libro reunió la mayor parte de las obras, los más de cien artistas brasileños – incluyendo la presencia de tres artistas argentinos – y también un conjunto de textos de un grupo internacional de galeristas, empresarios del arte, sociólogos, críticos y filósofos bajo la curaduría del escritor y traductor Marcelo Backes. Las más de 120 personas que construyeron y forman parte del catálogo de la colección  – conducidas por las manos de los coleccionistas Roberto Calmon y André Stock –  ensayan (re)contar una historia del arte latinoamericano del comienzo de este siglo. El propósito general del presente ensayo es indicar conexiones e identidades entre el catálogo de la Colección Calmon-Stock y las excepcionales realizaciones del Proyecto Hermenéutica en el esfuerzo de elaboración de procedimientos de lectura y reescritura para Latinoamérica. El arte – así como la academia, según los coleccionistas  –  es un potente espacio político para el diálogo y para la acción de un “nosotros” en la transformación de las narrativas en América Latina.

Al analizar las actas del Proyecto, a lo largo de los años, salta a los ojos el compromiso efectivo de sus organizadores con la primacía de un “nosotros”. Al tomar la iniciativa hace más de una década de proponer la facultad de sociología de la Universidad de Buenos Aires como lugar de lucha política y de convivencia de diferentes perspectivas teóricas – “más allá de los cánones establecidos desde la separación estricta de las disciplinas” –  María Ester Rossi se colocó contra la disposición que actualmente transforma con gran velocidad departamentos enteros de ciencias humanas en desiertos para el diálogo, interno o público. Este trabajo conquistó nuestra admiración por representar la creación de un suelo fertilísimo para el pensamiento y un terreno notablemente propicio para la acción política conjunta. Grato por la oportunidad de colaborar con el grupo en esta jornada, quiero demostrar que los marcos teóricos del proyecto – con una afinidad y diálogo sorprendentes – fundamentan plenamente la Colección Calmon-Stock, su libro e incluso hasta la experiencia del coleccionismo. Los marcos teóricos a los que me refiero se pueden encontrar en “Cartografías del barroco en América Latina“, texto seminal de la autora.

La ejemplaridad de este texto consiste en el hecho de que Rossi propone, a partir de la centralidad del barroco en el contexto cultural de América Latina – como experiencia que sufrimos más allá de su estatuto de concepto – una hermenéutica que sea expresión genuina de nuestra tortuosa y paradojal identidad latinoamericana. Sin embargo, bajo la perspectiva del barroco como concepto operatorio es posible una hermenéutica propia a nuestras realidades: un modo de leer que tome en cuenta nuestras venas abiertas, no cicatrizadas, y que posibilite transformar nuestras brutales narrativas políticas. Rossi afirma en su cartografía que “el interior barroco latinoamericano es un útero de bordes irregulares que se cierra sobre su habitante fugaz y por momentos lo asfixia” (Rossi, 2016, pg.118). ¿Cómo no recordar la asfixia cuando en Brasil se gesta, actualmente, un modelo político de tipo autocrático que destruye el tejido social de nuestra frágil democracia? A través de este texto formativo, se hace efectivamente posible cimentar estrategias de acción para la construcción de identidades otras, pues su cartografía –  en su inestimable mapeo –  representa a la vez la delimitación de un territorio teórico-estratégico y también la admisión de su inmensa vastedad –  consecuentemente, de su inexorable paroxismo y del trabajo infinito que demanda por venir. Es importante recordar, en lo que concierne a la tarea de la filosofía, que Anaximandro, 610-547 A.C., autor del primer texto filosófico escrito – que versa sobre la justicia – fue también el autor del primer mapa que se tiene noticia en Grecia.

Los anos de crisis que comprenden el advenimiento del golpe parlamentario contra la presidenta electa Dilma Rousseff, iniciado en diciembre de 2015, hasta la fecha de hoy – cuando la crisis se ve profundizada con la súbita llegada al gobierno de un grupo civil-militar de extrema-derecha – son los años en que los coleccionistas deciden publicar el catálogo en forma de apoyo a los artistas y a las artes brasileñas, que desde 2015 se han visto frente a un ataque sin precedentes. De hecho, el cierre de exposiciones de arte contemporáneo por el país, la persecución política y jurídica a artistas y curadores, la extinción del Ministerio de la Cultura en 2016 –  junto con la paralización del órgano de fomento al arte contemporáneo brasileño en el escenario internacional (Arpex) –  la destrucción del Museo Nacional y la última bula que pretende desterrar de las universidades públicas las disciplinas de la sociología y de la filosofía, representan el intento de esta ola reaccionaria – incompatible, además, con la agenda del arte contemporáneo – de  destruir las instituciones que velan por la ilustración en Brasil. Este es el telón de fondo del proyecto de los coleccionistas de lanzar el libro: el giro brusco de un país que en menos de dos décadas, en una espectacular torsión, pasó de una democracia erradicadora del hambre, acreedora del Fondo Monetario Internacional, presidida por una ex-guerrillera, a un país en depresión económica grave, con 14 millones de desempleados (pero con nuestro índice Merval batiendo récords) y presidido por un ex-capitán del ejército y centenas de militares en las instituciones publicas.

Si es verdad que una hermenéutica vía barroco hace visible este tipo de torsión en nuestro continente, ella indica también el camino hacia acciones estratégicas que apunte salidas de emergencia para tales contradicciones, que parecen surgir del longevo problema del colonialismo en América Latina – sumado actualmente a los novísimos espectros del capitalismo contemporáneo que insisten en subyugar las identidades latinoamericanas bajo la égida de un nuevo y brutal evangelio neoliberal como solución a los intrincados problemas de nuestro continente. En este sentido, en “Cartografías” Rossi postula acertadamente que el barroco es “una forma de resistencia que opera en la dimensión simbólica, un drama de características épicas que aún no ha concluido” (Rossi, 2016, pg.100). Con su inmenso dinamismo e inmersa en leyes de mercado internacionales, el arte contemporáneo como fenómeno global torna posible – en la visión de los coleccionistas – la oportunidad de reunión de actores de los más variados continentes: ¿por qué no traer entonces a nuestro drama épico estos personajes, más allá del territorio latinoamericano e incluso del arte? En este sentido, la estrategia de la Colección Calmon-Stock asume su barroquismo convirtiéndose en foco de resistencia al crear, en defensa y en apoyo del arte contemporáneo, un híbrido (el libro) que es síntesis y oxímoron como trabajo conjunto e internacional de las más diversas experiencias en arte. Su objetivo, al dilatar las fronteras del arte, de la curaduría y del pensamiento – más allá de nuestro territorio – es operar una astuta, si así se puede llamar, transubstanciación del cliché “colección de arte”, o “colección de arte latinoamericano”  o “arte latinoamericano “, al traer al centro de nuestro drama, digamos, el enfoque de los análisis. En efecto, tal estrategia colocó una narrativa del arte latinoamericano interfiriendo, provocando y adentrando sin ceremonia el mundo, transformando un drama del laberinto latinoamericano en un drama del laberinto del mundo. Talvez sea nuestro “no” camuflado en una aparente aquiescencia institucional.

El esfuerzo resultó en la confección de 500 libros numerados que fueron distribuidos para curadores, artistas, filósofos, museos y galerías en Brasil y en más de 7 países: Alemania, Canadá, Chile, Holanda, Argentina, Inglaterra y España. Simultáneamente el libro fue lanzado en línea en la página web www.colecaocalmonstock.com, y hasta el momento – sin ninguna estrategia de web-marketing – alcanzó más de 10 mil visualizaciones. Estas cifras representan para los coleccionistas la repercusión de lo que parece ser una estrategia exitosa, pues la internacionalización desde su inicio dialoga con la propuesta de Rossi de una idea de hermenéutica “entendida como práctica de reescritura más que de interpretación, propensa a una existencia cuasi-parasitaria en la que los textos de los otros son a la vez materia nutricia y hospitalaria” (Rossi, 2016, pg.119). En efecto, la práctica de reescritura de la que habla Rossi  se dio en el catálogo de la Colección Calmon-Stock en la llamada del texto “extranjero” al drama. Así, primero la colección se dio a comer como materia nutritiva a los intelectuales europeos y latinoamericanos, para que posteriormente pudiéramos nosotros mismos nutrirnos de sus textos, parasitarlos y reinterpretarlos. El filósofo alemán Christoph Türcke, hasta ahora el más ilustre visitante de la colección en Río de Janeiro, es un ejemplo de ello.

En el comienzo de su démarche para el libro – en su texto “Qué es arte y más un poco” – Türcke recuerda que los hombres de las cavernas no comprendían el arte que hacían, es decir, las pinturas rupestres y los objetos de adorno, como arte. Para los primitivos la “producción artística era una especie de legítima defensa: un medio de prohibir tentaciones y amenazas a través de formaciones imágenes …, por lo que son, en principio, no más que intentos de prohibición de amenazas (Calmon-Stock, 2017, pg.49). Para el filósofo el arte primitivo significaría desplazamiento y destierro, pues en sus comienzos ella se daría “como minimización lúdica de lo terrible y del amenazador” (ibidem). ¿Podemos reinterpretar tal concepción pensando en las imágenes de nuestra colección como obras en que se desplazan y se ahuyentan amenazas que flotan sobre nuestras cabezas latinas? Talvez sí. Türcke añade que la operación lúdica de los primitivos significa también un triunfo sobre el amenazador: pues los primitivos al fin se atrevieron a jugar con lo terrible. Más: se atrevieron a disminuirlo, distorsionarlo, amortiguarlo, atenuarlo, haciéndolo bello y gracioso. Y el gracioso para Türcke tiene dos significados:

… el de la fragilidad, pero también del adorno. Cuando un cacique de tribu coloca alrededor del cuello un collar de dientes de fiera, él celebra el debilitamiento del diente fatal del animal amenazador. Él triunfa sobre la amenaza fatal de la bestia. Lo bello es, originalmente, la manifestación de un triunfo”. (Calmon-Stock, 2017, pg.49).

¿Será que estamos nosotros, coleccionistas, artistas, filósofos y curadores conjurando – a través de la colección de arte – el terrible, el amenazador? ¿Estamos, a través del arte, amortiguando la brutalidad que quiere destruirnos, haciendo bella y graciosa la amenaza que será fatal para nosotros? ¿Cuál es nuestro triunfo? La curadora brasileña Evangelina Seiler ya había identificado en la Colección Calmon-Stock elementos que se repetían en el catálogo. Pero, ¿qué se repite exactamente en la colección? ¿Qué es sistémico en ella? ¿Existen imágenes que podrían representar la “prohibición del amenazador”? Para Seiler:

…la Colección Calmon-Stock identifica de forma sistémica la presencia biográfica de los coleccionistas a través de personajes y cuestiones que se repiten a lo largo del libro. La colección acaba revelando una confesión a través de elecciones artísticas en un gran collage que presenta los afectos, los dolores y las interdicciones de los coleccionistas, al mismo tiempo que anuncia una gran tranquilidad en convivir con imágenes tan fuertes y llenas de significado como las figuras aterradoras, temerosas y transformadoras de los argentinos Gabriel Grün y Lorena Guzmán” (Calmon-Stock, 2017, pg.53).

De hecho, si existe (en esta reescritura) repetición sistémica de un tema en la colección, su origen está en la presencia argentina de Gabriel Grün y Lorena Guzmán, artistas fetiche de los coleccionistas. Ellos son un verdadero marco para la colección. Gabriel Grün y Lorena Guzmán nos enseñaron mucho sobre el arte contemporáneo. Sus extraordinarias obras – adquiridas en Buenos Aires a principios de los años 2000 – tienen un lugar de referencia simbólica y afectiva importantísima, pues consideramos sus trabajos como una especie de matriz de la colección. La pintura metamorfosis de Gabriel Grün, en especial, es una especie de elemento fundador de la colección en la medida que dispara e identifica un motivo constante en muchos artistas presentes en el catálogo. En efecto, la metamorfosis es un motivo del arte contemporáneo: si los híbridos de Gabriel y de Lorena presentan una evidente y sofisticada elaboración latina de la pintura y de la escultura barroca europea (respectivamente Caravaggio y Bernini), resultando en figuras de sombría, transhumana y macabra expresividad, los híbridos creados por los artistas brasileños aparecen, como en Camila Soato y Gabriel Centurión, en una especie de canibalización desenfrenada y sucia de las mismas técnicas, haciendo sus figuras estéticamente más violentas, groseras, en suma, más “salvajes”, disonantes, inarmónicas. En la ejemplaridad de estos artistas, así como en gran parte de los trabajos de esta colección, encontramos imágenes que relatan en la figuración de los cuerpos, de las palabras o de los animales la imprecisión de las fronteras de las cosas, el desmantelamiento de lo que es aparentemente entero. Este (neo) barroquismo presente en gran parte de las obras de la colección es flagrante, y tal vez signifique el (aparente) triunfo sobre aquello que nos amenaza y nos domina: el mestizaje, el hibridismo, la metamorfosis, el canibalismo, la curva, el anti-logos, el disonante, en suma, nuestra imposibilidad de hacer precisas fronteras, pues que estamos destinados a vivir en sus bordes, como en un limbo. Parafraseando a Rossi – para subrayar el testimonio que el libro promueve – lo “(neo) barroco sería un concepto que remitiría a un universo habitado por cuerpos cuyas intensidades vuelven imprecisas las fronteras entre las cosas; un concepto eficaz para la construcción de una hermenéutica que no puede dejar de prestarle a lo disonante ” (Rossi, 2016, pg.119). La imprecisión, la controversia, el oxímoron, la contradicción, es todo lo que nos amenaza, pero también nos constituye. Y es con eso que tenemos que lidiar.

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Desde temprano, los organizadores del Proyecto Hermenéutica percibieron la necesidad de recuperar el ensayo latino-americano como práctica, eligiéndolo incluso como género para la llamada de un concurso. En 2017, en la apertura de las jornadas – y a propósito de la presentación del libro “Esto no es un injerto. Ensayos sobre hermenéutica y barroco en América Latina” – Gastón Beraldi enfatizaba en su discurso, trayendo a la memoria el proceso de elaboración de esta elección, que la estructura del ensayo en su forma latinoamericana presuponía desde siempre la actividad militante de la instalación del debate. Para Beraldi la calidad del ensayo latinoamericano estaría asentada en el hecho de presentarse – en nuestras latitudes – como un texto que es modo de combate, cuyo estatuto sería siempre “más ético que epistemológico“, y más: “que siempre había habido en el ensayo latino-americano – al contrario del carácter individualista del ensayo europeo – la primacía de un nosotros, es decir, una escritura apasionada donde encontraríamos permanentemente presente un llamado a la ciudadanía”. El ensayo latinoamericano sería un modo de configurar la identidad americana, de buscar nuestra autenticidad, nuestros valores propios, un ser americano y, sobre todo, un modo de ser fieles a nosotros mismos. La construcción de un proyecto académico así como la construcción de una colección de arte – los que en América Latina pretendan huir de cánones ortodoxos o, digamos, cánones de mercado – deben darse con los mismos paradigmas de ese género: sublevándose contra la ortodoxia y buscando una narrativa propia, libre. Y del mismo modo presuponiendo el establecimiento de un debate ciudadano.

En efecto, una colección de arte desde su inicio necesariamente viabiliza y promueve no sólo un profundo diálogo interno entre las obras ( el filósofo Markus Gabriel apunta en su texto en el libro que las obras de arte de la colección “se comentan mutuamente y que el espacio de exposición, el departamento de los coleccionistas, presenta una estructura fundamental infinita” ), sino también un diálogo público y político entre un “nosotros”: entre amigos, intelectuales, artistas, curadores, público y los propios coleccionistas. Igualmente entre

las instituciones, galerías, museos y universidades, como ahora. La publicación del libro de la Colección Calmon-Stock es un ensayo que también reproduce este marco teórico elegido por el Proyecto Hermenéutica. Es alentador compartir esta experiencia/ensayo aquí en Buenos Aires, que para nosotros es como nuestra casa. Parece que los dioses huyeron de nuestro país. En un momento en que el drama brasileño se encamina hacia un desenlace trágico – lejos de caer en el miedo reaccionario, como exhorta Marina Garcéz – depositamos nuestro relato y nuestra esperanza en los altares de nuestros hermanos porteños.

Referencias

Adorno, T. W. (1994). O ensaio como forma. São Paulo: Ática;Calmon-Stock, Coleção. (2017). Corpos, letras e alguns animais. Textos de: Marcelo Backes (org.). Autores: Markus Gabriel, Christoph Türcke, Diederich Diederichsen, Evangelina Seiler, Nina Saroldi, Alexandre Ribenboim, Olaf Velthuis e Daniele Dal Col. Rio de Janeiro. Edição Coleção Calmon-Stock. www.coelecaocalmonstock.com ; Garcés, M. “El presente es incierto, pero no hay que caer en el miedo reaccionario”. Entrevista a Diana Irusta, La Nación, día 2/6/2019. www.lanacion.com.ar; Marzo, J.L. (2010). La memoria administrada. Buenos Aires: Katz. ; Rossi, M.E. (2016). “Cartografías del barroco en América \Latina”. Rio de Janeiro: Ekstasis Revista de Hermenêutica e Fenomenologia. V.5/N°1. pgs.91-120. Online.; Rossi, M.E.(2011).“Pensar América Latina desde una hermenéutica como energética”. Buenos Aires. IX Jornadas de Sociología, Facultad de Ciencias Sociales, Universidad de Buenos Aires, 2011. www.aacademica.org/000-034/235. Online